martes, 25 de septiembre de 2012

La Creatividad: Una herramienta ligada al emprendedor



Si tuvieras que describir a una persona emprendedora, seguramente dentro de los atributos que enumerarías estaría la creatividad. Ser creativo y ser emprendedor, necesariamente van de la mano.

Este post surge luego de realizar uno de los últimos programas de radio llamado Colectivo Emprendedor que lunes a lunes llevan adelante integrantes de nuestra asociación civil Actitud E. En ese programa se trató el tema de la creatividad y cómo ella está fuertemente vinculada al emprendedorismo.

En particular creo que una persona emprendedora, ante todo debe ser creativa. Tener la flexibilidad de sortear los obstáculos y sobre todo creatividad para generar “cosas nuevas”, son condiciones que están o deben estar en todo emprendedor. Si consideramos que un emprendedor debe analizar el contexto y tratar de detectar anomalías de manera tal de poder buscar soluciones; eso lo logrará sin dudas con CREATIVIDAD.

Se dice que la creatividad es la capacidad de crear, por ese motivo que asociamos directamente al emprendedor y la creatividad. Porque es algo que todos los emprendedores (en mayor o menor medida) lo llevamos dentro. Con ella podemos diferenciarnos y generar ventajas con respecto a otras personas.

Es muy importante que desde el Estado y las instituciones vinculadas con temas de emprendedorismo, se fomente de manera activa la creatividad, cómo herramienta de generación de “algo diferente”.

Vinculado a lo antes dicho, la asociatividad es un mecanismo que fomenta la creatividad. Sino pensemos cómo se potencian las personas cuando trabajan (de manera inducida o naturalmente) actividades creativas. Recuerdo cómo emprendedores que compartían ideas y experiencias con otras personas (de diferentes disciplinas y realidades), generaban nuevas ideas altamente creativas que muchas de ellas terminaron siendo proyectos con fuerte potencial.

Cada vez que me encuentro con emprendedores les digo lo mismo:

Vincúlense con otras personas que estimulen los procesos creativos

Agudicen el ingenio y traten de ver más allá de los que todos ven. Es común verlo en pequeñas comunidades, donde existen un alto nivel de status quo. El emprendedor necesariamente debe plantearse la frase ¿Por qué no?. Pongan en discusión situaciones que “para todos es así”. Seguramente puedan conseguir buenos resultados.

Utilicen herramientas tecnológicas cómo Internet, para conocer el “estado del arte”. Eso significa ver que hay parecido a lo que estamos pensando en el mundo. Tal vez encontremos ideas que nos sumen a lo nuestro.

Participen de actividades que propicien procesos creativos. Existen herramientas que promueven la creatividad, úsenla…


En definitiva… sean creativos constantemente, pero no crean que sólo con ese don van a poder armar un emprendimiento sustentable. Van a tener que trabajar mucho, esforzarse aún más y sobre todo comprometerse con sus objetivos. Necesitamos cada vez más personas con creatividad y con mucho empeño…

miércoles, 22 de agosto de 2012

Yo emprendedor…?? Nooo!!

Esta frase creo haberla escuchado antes… cuantas veces quienes trabajamos con emprendedores escuchamos este tipo de frases?? Recuerdo, sin ir más lejos, que hace aprox un año, en una reunión de parejas amigas, una de las mujeres que se encontraban presente cuando salio la conversación sobre estos temas, planteaba fervientemente “yo no soy emprendedora, prefiero ser empleada…”.


Hasta ahí es algo normal que uno no se considere emprendedor y prefiera la relación de dependencia, pero se notaba cuando hablábamos, que era un tema le que despertaba curiosidad. Preguntaba, observaba y hasta hacía algunas acotaciones. Es una persona que no está ajena familiarmente a estos temas, ya que viene de un entorno emprendedor, porque su padre siempre hizo actividades privadas nunca en relación de dependencia.
Aunque la conversación seguía en esos términos, esta mujer, joven, ama de casa con hijos chicos, cada tanto (cuando se le preguntaba algo) volvía a reafirmar sus dichos originales, sobre no creerse una emprendedora!

En el grupo se hablo mucho de experiencias emprendedoras de alguno de ellos, otros planteaban los problemas que habían tenido a la hora de emprender, o estaban quienes contaban los logros y satisfacciones de haber hecho algo que realmente les apasionaba.
Al rato de estar charlando, esta chica que miraba con atención, comenzó con algunas preguntas ¿y cómo lo hiciste?... ¿Dónde fuiste para que te apoyen?. Etc., etc, etc.
Se notaba que si bien el tema (aparentemente por lo que había dicho) no era algo que estaba dentro de sus posibilidades a futuro, le despertaba curiosidad.
En un momento, y no recuerdo ahora porque fue, salio el tema sobre qué les gustaría hacer a cada uno, si tuvieran que dejar de hacer lo que hacen?
Cuando le tocó a ella, cuenta que había algo que le gustaba, y era tener algo vinculado a la vestimenta deportiva femenina, ya que tenía buen gusto para vestir y le encantaba el gimnasio. Decía había un nicho aparente, en el segmento de mujeres que practican deporte y de una clase social media y media alta, que buscan productos de buena calidad, y de diseño. Me gustó lo que comentó y le pregunte si nunca pensó hacer algo propio en ese rubro. A lo que me contesto, que sí que realmente era algo que le gustaba, pero que no tenía la disponibilidad de tiempo para hacerlo y no creía que ella podía hacerlo (la crianza de sus hijos y el sostén de la casa, le implicaba mucho tiempo). Recuerdo que varios le dijimos que no deje de probar de hacer algo por cuenta propia, que se haga del tiempo y que comience a meterse en el tema. Obviamente contaba con todo el apoyo de su marido, quien también afirmaba que tenía un potencial y que tal vez no lo explotaba porque en realidad debía confiar más en ella.
El tiempo paso, y luego de algunos meses me entere que esta chica se había asociado con una profesora del gimnasio y habían comenzado en su casa a estampar calzas, remeras y demás productos que luego eran vendidos por Internet (usando cómo un canal el mismo gimnasio). Gracias a la tecnología pudo suplir el problema del tiempo, y sobre todo la inversión inicial. Hoy tiene una red de clientas no solo en su localidad, sino envía al interior sus productos y catálogos.

Cuantas personas no ven su potencial, porque no creen en sus posibilidades??, es un tema recurrente, porque hay veces que la principal barrera que tiene una persona para realizar un proyecto o un sueño, son ellos mismos!!, él “yo no puedo” muchas veces juega en contra en todo esto.

Creo que los emprendedores deben hacer un FODA de cada uno (fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas), para detectar sobre todo donde son fuertes y donde son débiles. Una vez listada esas características, buscar complementos con otras personas o recursos que puedan transformar esa aparente debilidad en una fortaleza.
Esta mujer sin darse cuenta, y con un fuerte apoyo de su entorno, detecto que una de sus debilidades (la falta de tiempo) y la suplió asociándose y compartiendo con su socia y usando la tecnología cómo canal de venta. Además seguramente junto ánimo y fuerzas para avanzar con un sueño postergado, rompiendo su propia barrera. En el vocabulario de un emprendedor no debe existir la palabra, “no puedo”….
Gracias a todos los que me incentivaron a continuar con los post, me tome algunos meses de vacaciones!! 

martes, 27 de marzo de 2012

Casi Ángeles…!!



Quiero compartir un tema de conversación solemos tocar con personas que trabajamos con emprendedores, y hace unos días se disparo nuevamente cuando un estudiante que estaba haciendo su tesis me consulto sobre la contribución que hacen los Ángeles Inversores al desarrollo de emprendedores de nuestro País.
Antes de comenzar con la reflexión, me gustaría dejar una opinión sobre las posibilidades que tiene un nuevo emprendimiento en obtener un apalancamiento financiero. La experiencia nos demuestra que muchas veces un emprendedor “ama su proyecto”, pero cuando se lo lleva a la búsqueda de financiamiento externo que implique un compromiso a asumir riesgos, comienzan las dudas. Esto es entendible, porque es común ver como, en nuestro contexto caen proyectos y buenas ideas simplemente por los vaivenes del mercado. Lejos de ser una desmotivación para quienes quieren emprender, debe ser un aliciente para pensar que cualquier emprendimiento productivo requiere en sus diferentes estados de desarrollo conseguir financiamiento (lo que implica asumir compromisos).
En este marco deben tener un papel más preponderante del que aun tienen, los fondos de ángeles inversores. Si entendemos que estos “capitales ángeles”, son fondos de financiamiento (supuestamente más ágiles que un crédito) que posibilitan al emprendedor obtener un socio estratégico que le sume capital financiero, conocimiento del mercado, capacidad de management, etc.
Ahora bien, lo que esta pasando en la Argentina, es que desde 2002 y luego se potencia en 2009, con las crisis económica e institucional por la que atravesó el País y la región, surgieron una importante cantidad de emprendimientos de alto grado innovador y muchas veces con un prometedor mercado. Ya hemos hablado sobre la directa relación que tienen las crisis a la creación de nuevos emprendimientos. Este contexto también coincide con el surgimiento o desarrollo de nuevas incubadoras o programas de apoyo a emprendedores. La existencia de nuevos emprendedores motivados por la idea de genera algo novedoso e innovador, requiere de un sistema financiero ágil y dinámico, que esté a tono con las necesidades. Así fue cómo comienzan a crearse o ingresar al mercado un nuevo jugador: los ángeles inversores. Quienes con recursos financieros y necesidad de generar rentabilidad más importante que inversiones tradicionales, se plantan en el sector ofreciendo recursos a cambio de rentabilidad.
El mecanismo de dichos fondos es la evaluación y puesta a prueba de los emprendedores y sus proyectos, para luego decidir invertir o no. Este mecanismo muchas veces suele ser duro ya que llevan al emprendedor a  evaluaciones  largas y tediosas para luego decidir invertir o no. Además se observar altos costos o rentabilidad exigida al emprendedor, lo que hace dudar si es conveniente o no asociarse.
Ejemplos, son los que sobran…
Hace algunos años, cuando dirigía la incubadora Emtec, me toco la posibilidad de juntar a un emprendedor altamente innovador con un ángel inversor. Recuerdo cómo si fuera hoy ese momento, ya que no era fácil que alguien que ama lo que hace, y sobre todo proyecta su futuro en esa idea de negocio, aceptara que un externo quiera ponerlo a prueba sobre sus capacidades, y sobre todo pueda ser un futuro socio. En ese momento acercamos uno de estos grupos inversores muy reconocidos en el mercado, a un emprendedor innovador, quien debió presentar su proyecto siendo objeto de estudios y análisis financieros, técnicos, de productos, mercado, etc., y en todos los casos pasó favorablemente cada etapa. Se llego al momento de definiciones, en donde se debía capitalizar el proyecto y donde el emprendedor debía dejar de “demostrar” para recibir ese aire financiero que necesitaba para potenciar su idea, su sueño… en éste caso, la historia no llego a un final feliz, lamentablemente para el emprendedor el fondeo se demoro (entre estudios, planes, etc., etc., etc.), y tuvo que conseguir que el financiamiento venga directamente de su entorno más cercano.
El que si llego a un final exitoso, fue para Marcelo otro emprendedor que conoció a su “ángel protector” en un lugar menos pensado y lejos de lo que “establece la teoría”. Resulta que todo comenzó en ocasión de viajes que me tocaban realizar a diferentes lugares del conurbano para dar charlas a emprendedores. En ese momento me llevaba un remisse cuyo chofer (y propietario) era una persona que solía invertir pequeños montos en emprendimientos inmobiliarios. Luego de varias conversaciones, y de escuchar cuando hablaba por tel, se animo a preguntarme “¿de que se tratan las incubadoras?, y ¿cómo podía participar sin tener él un proyecto para incubar?”. Recuerdo que lo invite a sentarse en la primera fila de una charla para alumnos de la Universidad de Lomas de Zamora. El objetivo era convencerlo (sin que se diera cuenta!!) en que podía ser un futuro inversor de alguno de los proyectos incubados en ese momento. Al salir, muy cansado porque era ya la noche, volvimos hablando todo el camino de lo interesante que le parecía todo, y que quería participar cómo socio de uno de los proyectos que presente en ese momento. Se trataba de un proyecto altamente innovador, pero el fuerte del mismo radicaba en el perfil del emprendedor, un joven estudiante de ingeniería electrónica, que su sueño era desarrollar un Mouse por Ondas cerebrales. Esa historia tuvo, por suerte, un final feliz…
Conclusión…
Creo que las incubadoras o programas de apoyo a emprendedores, pueden cumplir parte de ese rol, porque son en definitiva quienes cuidan y protegen el desarrollo de un emprendedor. Me parece que es necesario (y estos ámbitos deben jugar un rol más preponderante), convocar a inversores (considerados en el ambiente cómo NO PROFESIONALES). Esta característica de inversores, son por lo general empresarios, o personas comunes que deciden invertir en proyectos y que entienden que no solo son números lo que se manejan, detrás de un emprendedor por lo general hay un fuerte sentimiento y ganas de transformar la realidad. Para ello deberán generarse ámbitos de confianza en donde se puedan encontrar la oferta con la demanda y poder conocerse e intercambiar experiencias, esto no se genera sin una política de estado e instituciones que comulguen con estos conceptos.
Con respecto a los grupos de Ángeles Inversores, deben tener un mecanismo más ágil y no “penar” don altos costos de rentabilidad a los proyectos elegibles, con aquellos que evaluaron y no decidieron invertir. Si van a ser “ángeles guardianes” de estos nuevos emprendimientos, deben jugar ese rol y no quedarse únicamente en ser simples espectadores de la realidad. Me refiero a no quedarse en evaluaciones y solicitudes de etapas que deben cumplir los emprendimientos, sino pasar a la acción.

viernes, 10 de febrero de 2012

Tus tiempos no son mis tiempos…



Hace unos días estuve en una reunión, en la cual me comentaban la situación que estaban teniendo algunos países de Europa (que hoy atraviesan una importante crisis), con la instrumentación de políticas de apoyo a emprendedores o pequeños empresarios. En esa conversación me contaban que muchas veces se diseñaban programas de financiamiento para sostener la crisis o coyunturas desfavorables, con el objetivo de inyectar financiamiento al sistema productivo que permita generar o mantener puestos de trabajo, pero se fallaba en los tiempos de implementación. En pocas palabras, se llegaba tarde con el programa, es decir cuando ya no se necesitaba.

Esto no está muy lejos de lo que pasa en nuestro País. Solemos ver programas de apoyo a emprendedores y Pymes, que son muy interesantes en su enunciado (por montos y condiciones), pero fallan en los tiempos de aplicación.

Recuerdo sin ir más lejos, que cuando estaba en la incubadora Emtec, presentamos varios proyectos de innovación a programas de subsidios para el sector del software. Luego de haber aprobado el proyecto (lo cual no nos fue sencillo por la gran cantidad de requisitos que solicitaban), tardaron prácticamente un año en darnos el OK para “comenzar la ejecución”. Uno se pregunta, si hablamos de innovación, se puede esperar un año para contar con los recursos necesarios para desarrollarlo??
La historia de ese proyecto termino de manera desfavorable para el emprendedor, ya que al año de diley que tuvo la aprobación, debió sumarle medio año más para que vieran la factibilidad de reintegrarle el dinero invertido.

Toda estas situaciones, podemos verlas a menudo (lamentablemente), y creo que una de las situaciones es que los funcionarios que piensan los programas lo hacen con una mirada de corto plazo, centrando tal vez en la difusión y el conocimiento del programa, y no en que un programa es realmente exitoso cuando llega definitivamente al beneficiario final. Un emprendedor necesita el apoyo aquí y ahora, no dentro de uno año, porque tal vez para ese momento, el negocio ya no es tal, o las necesidades diarias lo lleven a realizar lo urgente y no lo estratégico.

Obviamente “el poncho no es para todos”, por suerte hay casos en donde se demuestra que el Estado puede realizar eficientemente estos programas, pero todavía falta mucho… Cada funcionario tiene que saber que en definitiva es un servidor público, y no un “extraterrestre” que nos viene a dar una mano!, conocer que si están diseñando programas para emprendedores, el tiempo de implementación es una variable central, no sirve un programa que ayude a emprendedores que tenga tiempos de implementación que superen los tres meses. También es verdad, que muchas veces la buena predisposición del funcionario no alcanza, ya que la burocracia del estado (en sus diferentes estamentos) lo llevan a incurrir en cláusulas y tiempos que no son los que necesita quien va a emprender!

Ah, este mes se cumple UN año de tener vigente el blog, con lo cual quiero festejarlo con todos uds. y con quienes me ayudan a mantenerlo vigente (Carolina Blanco, Eugenia Carricaburu y Martín Escalante), ya que en definitiva uno puede compartir experiencias y opiniones, pero sobre todo tiene la posibilidad de aprender un poco más todos los días… Muchas gracias!!!

viernes, 20 de enero de 2012

Dios está en todos lados, pero atiende en…



Me gustaría plantear en éste post, la necesidad de tener mayor y mejor descentralización de los programas de apoyo que existen y que deben llegar de una manera clara y oportuna a cualquier emprendedor (sobre todo los del Interior), cuando decidan emprender y necesiten de una ayuda.

Me consta del esfuerzo que el Estado Nacional hace en tratar de descentralizar los programas, y que éstos lleguen a través de las provincias y los municipios al emprendedor más alejado de la Capital. Pero también se que es un trabajo difícil y que (por diferentes motivos que no vienen al caso detallar ahora, pero si se animan uds adelante!), las personas que deciden emprender, muchas veces no encuentran las herramientas para hacerlo y eso provoca que se sientan desmoralizados por la “falta de contención institucional”.

Creo que las provincias y los municipios, deben hacer el esfuerzo y trabajar en el desarrollo de programas y políticas de apoyo a emprendedores. Porque si concebimos que tener más emprendedores en una región, significa mayor capacidad de producción, más empleo y por ende mejor distribución de la riqueza; debemos logar que en cada rincón de nuestro país existan programas de contención donde no necesariamente deban cubrir la totalidad de las necesidades, sino muchas veces pueden ser un canal de vinculación y acceso de éstos programas centrales con los emprendedores que lo necesiten. Hay quienes me han dicho que ésta tarea es cómo aquellas personas dedicadas a juntar “solos y solas”, porque cualquier programa no necesariamente le sirva a un emprendedor, debemos conocer la totalidad del negocio para ayudarlo a acceder al o los programas de apoyo.

Volviendo al título del post, es importante poner el acento a la necesidad de tener aún más mecanismos que le permitan a cualquier emprendedor tener al alcance de la mano la información necesaria para acceder a los programas. Y en relación a esto, será importante contar con articuladores, agentes de contención emprendedora, instituciones pública o privadas, etc., que ayuden a la tarea de lograr que “Dios pueda estar atendiendo en cada rincón de nuestro País…”

lunes, 26 de diciembre de 2011

Un legado familiar...




Este fin de semana volví a mirar en familia una película muy interesante y que solemos difundir cómo una herramienta de debate a la hora de tratar temas de desarrollo emprendedor, se trata de Cielo de Octubre (October Sky).

Lejos de ser un crítico de cine, me gustaría compartir con todo Uds algunos mensajes o conclusiones que se pueden sacar de esta historia real. Para que se ubiquen (aunque aconsejo se tomen un tiempo para verla), la película es dirigida por Joe Johnston y esta basada en el libro Rocket Boys, que reúne las memorias de un científico de la NASA llamado Homer Hickam. Ambientada a fines de los años ’50 en un pequeño pueblo West Virginia (llamado Coalwood). Este pueblo (como muchos de los que podemos conocer) tenía su economía orientada únicamente a una sola producción (la de carbón), en donde los habitantes varones (como una tradición familiar) terminaban trabajando en la empresa. Ahí nació y se crió Homer (hijo del responsable de la empresa que explotaba la mina), un joven que descubrió a los 17 años que su sueño era construir cohetes que pudieran alcanzar a los científicos Rusos que habían lanzado al espacio por primera vez uno.

Lo interesante que tiene la película, es la narración de la historia de vida de un emprendedor que descubrió su sueño, se rodeo de amigos (y “socios de aventuras”) con quienes realizaron diferentes pruebas y ensayos, convenció a otras personas que lo ayudaran en el logro de sus sueños, y sobre todo se propuso continuar trabajando duro (aunque para la mayoría del pueblo “estaba totalmente loco”).

Esa “locura” lo llevo a no bajar los brazos, hasta en los momentos más desfavorables (como puede ser la enfermedad de su padre), y sobre todo a nunca perder la esperanza que su sueño algún día podría ser realidad.

La historia es muy buena!!, y seguramente tenga relación a muchos de Uds. que tienen sueños y quieren logarlo. Algunas de las conclusiones a la que podemos arribar (aunque seguramente con el tiempo y las diferentes veces que la vuelva a ver, podamos ir obteniendo nuevas) es cómo una persona que lleva el peso del “legado de familia”, sobre todo de su padre, para continuar con su profesión y mantener “en vigente su reputación”; logra imponerse a todo ello y trabajar duramente para lograr sus sueños.

Recuerdo haber conversado con muchos emprendedores que actualmente deben realizar actividades que no los logran “llenar” pero si les dan de comer, en que, una cosa es el trabajo y otra es donde ponemos nuestro corazón. Por ello es muy gratificante vivir de lo que nos gusta. Nunca claudicar en trabajar para lograr nuestros sueños, por más lejanos que parezcan. Confíen en cada uno de Uds., y sobre todo trabajen mucho para lograrlos!!¡. Ah, hoy Homer Hickam es un científico muy reconocido en la NASA que prepara a naves espaciales y pilotos…Es una muy buena película para verla en familia, luego me cuentan!.

Aprovecho para saludarlos en estas fiestas, creo que estos momentos deben servir para reflexionar y realizar balances. En lo personal me siento muy contento por terminar el año con una buena cantidad de post que generaron debate y participación de todos uds, haber conformado una asociación civil junto a un grupo de emprendedores amigos que compartimos la visión del emprendedor cómo sujeto transformador, y sobre todo motivado para que el 2012 sea un año de donde podamos continuar trabajando para ser cada vez más quienes consideremos que podemos tener una sociedad más justa e inclusiva. Feliz 2012 para todos uds y sus seres queridos!!!

jueves, 24 de noviembre de 2011

Ante todo, un Emprendedor …




Como decía un empresario en una nota que vi en el programa Emprender en Patagonia (una persona mayor en cuyos gestos se denotaba un gran amor en lo que hacía), “uno debe querer y creer en lo que hace…”, y la verdad… tiene razón. Debemos aprender a confiar en nosotros mismos, y sobre todo en nuestra capacidad de emprender. Tiempos adversos siempre existieron y van a existir, pero no por eso debemos bajar los brazos y dejar de confiar en lo que emprendemos.

No puedo dejar de ver sin embargo, que muchas veces los emprendedores necesitan espacios donde trabajar su confianza, lugar donde pueden detectar las potencialidades que tienen para transformar su realidad o la de otros por ejemplo o simplemente un lugar donde juntarse con otras personas para ver qué hacer con estas ganas hacer y de ser. Por ello debemos generar espacios en los cuales se fomente la autorreflexión, espacio desde donde también se ayude a detectar en cada sujeto su propia capacidad propositiva y se de la contención a aquellas personas que “tienen ese fuego emprendedor” pero a las que todavía les falta creer en ello!

Conozco a muchas personas (ustedes seguramente también) que tienen un potencial enorme pero les falta creer en si mismos, en su capacidad de llevar adelante lo que decidan, personas que esperan a ver qué les toca “en suerte”.

Hoy nos encontramos con un grupo de personas que comulgamos estos temas dando los primeros pasos en una Asociación Civil. SI! Hemos conformado un espacio desde donde construir una realidad distinta, donde se puedan poner en marcha aquellos proyectos que mucha gente tilda de “imposibles” (incentivar la cultura emprendedora en la cárcel, por ejemplo, fue una idea que muchos creyeron imposible, y sin embargo hoy, podemos darnos el lujo de decir que no sólo estamos a punto de culminar un taller de emprendedorismo – tres veces por semana desde marzo-, sino que dicho taller será ahora llevado a cabo por el grupo al que nos abocamos hacia otras personas privadas de su libertad).

Nuestro objetivo central es revalorizar al sujeto emprendedor desmitificando esa idea de que sólo lo es quien “emprende” algo productivo (como si ser emprendedor fuese sólo una etapa en el camino a ser empresario). Por el contrario, creemos que el emprendedor – sin distinción de raza, sexo, credo ni edad -es un sujeto transformador. Por eso fue que construimos este espacio: porque queremos y creemos en lo que hacemos. Porque todos los días corroboramos que ser emprendedores está en nuestra naturaleza.